Hidratación de la piel

Hidratación de la piel (II)

Seguimos con  la hidratación de la piel justo en el punto dónde lo habíamos dejado en el post anterior.

La piel, al igual que el resto del cuerpo, es un sistema inteligente y en condiciones normales dispone de unos mecanismos naturales de hidratación: a través del agua que contienen las capas más profundas (agua transepidérmica), de la secreción normal del sudor, y del agua exógena (la que ingerimos, y la que hay en el ambiente) que la piel es capaz de retener.

¿Cómo nos afecta la hidratación de la piel?

La calidad de la piel, influye mucho sobre su hidratación. Los lípidos que están en la capa cornea (ceramidas) tienen una elevada polaridad; lo que permite la unión a moléculas de agua, y contribuye así, a la hidratación. Si la cantidad o la calidad de estos lípidos no es la adecuada, se pierde la capacidad de captar y retener moléculas de agua.

Otro componente básico de la hidratación natural es el NMF (Factor de hidratación natural); este componente, que forma una capa hidrolítica que se encuentra sobre la piel, a base de agua, electrolitos, urea…y regula el pH del cuerpo.

Si su composición y cantidad no es la adecuada, existirá una mayor pérdida de agua. Hay muchas situaciones y factores que provocan la pérdida de agua, y como consecuencia una piel deshidratada: la falta de sustancias que retienen moléculas de agua, sequedad excesiva del aire, barrera cutánea dañada e incapaz de retener las moléculas del agua, edad, carencia de vitaminas o ácidos grasos…

Existen muchos factores sobre los que nosotros no podemos actuar como el frío, calor, viento, enfermedades; sin embargo sí que podemos actuar sobre otros factores. Conocer estos mecanismos, supone conocer la solución a la hidratación de la piel, la fórmula para una piel sana.

 


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